Históricamente como un hecho y como un capítulo más en las enciclopedias, la llamada Guerra Fría vio llegar su fin en los últimos años de la década de los 80 y comienzos de los años 90.
Para celebrar ese épico acontecimiento, las campanas fueron echadas al vuelo, las muros divisionistas fueron destruidos, se escribieron libros y poemas, y muchas películas se filmaron para anunciar el comienzo de una "nueva era de paz". Básicamente, dos décadas han transcurrido y en los últimos años, principalmente durante la actual administración de Bush, han aumentado los elementos clave para reactivar la belicosa situación
Estamos entrando en una nueva carrera armamentista. La espada ha sido extraída del armario donde había sido guardada. Una vez más resuena la retórica de las viejas acusaciones. " Tú eres el culpable", "No, tú lo eres". Las condiciones que aumentan esta tensión están surgiendo por todas partes.
En los más recientes acontecimientos, el señor Vladimir Putin, actual Primer Ministro de Rusia acusó el gobierno de los EE.UU. de orquestar la rebelión en Georgia para obtener ganancias políticas durante la campaña presidencial estadounidense. Para muchos, estas observaciones son simplemente falsas, mientras que para otros, son posibles. Una vez más, el mundo comienza dividirse en dos frentes.
¿Qué hay en la naturaleza humana que nos atrae con tanta frecuencia y tan rápidamente en ir de un conflicto al siguiente? ¿Es la paz simplemente una pausa entre dos guerras? ¿Existe una posibilidad real de vivir en concordia?
¿Qué es lo que enseñamos a nuestros hijos, cuando leen la historia de la humanidad, y sólo ven las guerras como los acontecimientos más importantes? El militarismo es la más heroica condición en la sociedad. Es "emocionante" ver el desfile de los elementos guerreros; soldados, misiles, aviones, tanques, bombas nucleares.
Quien se opone a esa forma de pensar se le etiqueta de pacifista. Y en el léxico político significa que usted es un apaciguador. En la era de Terminator y Rambo eso no está de moda.
Mientras continuemos acumulando los arsenales nucleares el mundo seguirá jugando a la ruleta rusa. Disputas menores podrían convertirse en grandes conflictos y crece la amenaza de que se utilicen las más terribles armas de destrucción masiva.
Tenemos que convencer a nuestros gobiernos, los que tienen armas nucleares, a deshacerse de los elementos que nos llevarían a la batalla de Armagedón. Pero primero, tenemos que convencer a nosotros mismos de que la eliminación de las armas nucleares no es sólo un sueño.
Más que nunca debemos unir fuerzas para poner a trabajar las mejores mentes en busca de soluciones reales y permanentes, no sólo ofrecer paliativos para una enfermedad mortal.